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Hoy te contamos una hermosa historia para contarte. La historia de una adopción de un perro rescatado. Pero este no es cualquier perro. Es un galgo que, antes de llegar a la casa de María, fue víctima de personas que, con fines de lucro, hacen que esta hermosa raza de perros, que alcanzan grandes velocidades, corran carreras que pueden ser mortales

Por Vivian García Hermosi

María es diseñadora gráfica y vive en Capital Federal. Hoy nos cuenta un poco cómo fue que el destino los unió con su mimado y adorado Luca, un galgo que llegó a su vida para darle otro color:

– María, ¿Cómo te decidiste en adoptar un galgo?4f74008b-a28e-4d02-ae93-3a5f6c6f6db4

–  La verdad es que ni me acuerdo como llegué a saber de los galgos, o si, pero fue una casualidad. Desde chiquita hubieron perros en mi familia.  Hace 3 años que vivo sola, después de convivir por varios años, y tenía muchas ganas de volver a tener un perroamigo para salir a caminar y todas esas cosas que podemos hacer solo con un perro. Mi pareja actual tiene una postura muy fuerte en contra de la compra de animales, y yo no me daba cuenta de lo oscuro y triste que puede ser ese negocio, elegís el cachorro, lo llevas a tu casa y ahí se termina la película. Después es historia es otra.  Así que entre discusión y discusión empecé a investigar un poquito. Ahí me di cuenta de la cantidad de perros abandonados que hay, y me cruce con una página de adopción de galgos.

 

– ¿Y ahí nomás te decidiste?
– Me encantaron. Todos tienen una mirada muy dulce. Entonces sin decir mucho un día elegí uno de los que tenían en adopción  y  escribí ofreciéndome a adoptarlo.
Me respondieron enseguida. Me pidieron que complete una especie de encuesta y vinieron a visitarme. Pocas veces ordene y limpié tanto mi casa: sentí que casi iba a recibir la visita de una asistente social.

María sonríe. Ahora mismo está llena de trabajo pero se tomó un tiempo para contarnos su historia de amor con Luca.

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– ¿Y qué pasó?

–  Salió todo fantástico, firmé un compromiso y…me dijeron que el que yo había elegido no me convenía, que porque no adoptaba a Luca. Me mostraron algunas fotos y no demasiado convencida dije que si, al fin y al cabo, yo quería adoptar un perro, no daba ponerse en caprichosa pero…

– Había que cambiar el plan y costaba…

– Y bueno, una semana después llegó Luca. El primer encuentro fue espantoso, la verdad.

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-¿Por qué?

– El perro estaba asustadísimo. Lo subí a casa y empezó a llorar.Yo también lloré. El albañil que estaba en la cocina no lloró pero se preocupó. Me dijo: – Señora María, el perro es muy grande ( por el tamaño) y ahí me desesperé más. Llamé por teléfono a quien me entrevistó y respiré, empecé a tranquilizarse con los consejos que me iba dando. Así que sin cortar salimos Lu, yo y el teléfono a la calle. Caminamos, le presenté el barrio y compramos alimento, tachitos y un collar. No me acuerdo el nombre de esta mujer, pero era una genia y siempre me sentí muy agradecida. Fue muy dulce y me entendió desde que escuchó mi voz desesperada, más adelante le comenté eso, que tenían que buscarle la vuelta en preparar más a los adoptantes para el encuentro. Como te contaba, tuve muchos perros, pero no es lo mismo. La mayoría de los que rescatan son adultos, y tienen historias muy tristes.

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– ¿Cómo fue su recuparación?

– Sobre la recuperación te puedo contar hasta dónde se. Hay varias comunidades rescatistas, se enteran de que hay galgos abandonados porque les avisan quienes participan o personas que están en contacto con la problemática. Los llevan a la veterinaria y los tratan, algunos no sobreviven. Llegan lastimadisimos. De ahí los que zafan van a hogares de tránsito.

-¿Y cómo fue la historia de Luca? ¿Sabés algo?

Sé que Lu estuvo en un par de hogares y una familia hizo el intento de adoptarlo. No sé que les pasó pero lo devolvieron. Cada tanto publican historias así. Igual ellos se lo perdieron. Es un bicho increíble, el más hermoso que conocí en mi vida. Es tranquilo, le gusta dormir y comer tanto como a mí. Es cariñoso a más no poder y nos entendemos casi telemáticamente. A veces no tanto y necesito del superpoder del queso para que active, principalmente por la mañana temprano.

-¿Y qué actividades te gustan hacer con él?

– Salimos mucho a caminar, le encanta estar tirado en su mi ex sillón de jean ( el primer objeto que compre cuando me mude) y se desvive porque en la calle le digan que es lindo, se lleva bien con la mayoría de los perros. Eso sí. A los gatos los ignora.

– ¿Y qué te enseñó tu mejor amigo?

-A dar segundas oportunidades. Por ejemplo, Luca tiene un paseador un poquito especial, está medicado porque tuvo problemas psiquiátricos, que lo pasa a buscar de lunes a viernes a las 6:45 de la mañana, lo deja de vuelta a las 11 y lo adora. Lo quiere tanto que me planteó la posibilidad de cambiarlo y buscar un paseador más normal pero, yo le contesté que lo de la normalidad esta un poco sobrevalorado. Sé que nunca lo va a dejar atado mil horas en una reja mientras desayuna en la barra de una pancheria o a la salida de una plaza. La confianza y el amor son más valiosos.

-¿Pensás que las medidas que están tomando contra las carreras de galgos van a ser efectivas?

-La verdad es que soy pesimista. Pienso que las carreras nunca se van a acabar, el negocio que hay detrás es enorme, y hay jueces, policías y otros involucrados que no van a ceder ni un poco. La legislación en Argentina es letra muerta. Fíjate sino lo que pasa con otros temas, megamineria, fumigación, discriminación, gatillo fácil. No veo una luz brillante al final del camino, la ignorancia y el egoísmo van ganando esta partida.

– ¿Y qué le recomendás a la gente?

– Si por esas casualidades alguna persona encuentra un galgo abandonado  lo mejor que puede hacer es avisarle a las agrupaciones como la fundación Zorba o a Adoptá un galgo en Argentina. Más que nada porque ellos van a hacer todo lo posible para que el animal se recupere y no vuelva a caer en manos de galgueros.

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-¿Seguís en contra de la compra de animales de raza?

– Más allá de mi historia con Luca, y si en los próximos años tengo una casa con más espacio, le daríamos lugar a otro galgo más. Creo que hay que seguir luchando por desnaturalizar la compra de animales. Todo ese comercio nefasto. Como dicen siempre, un amigo no se compra. Pero claro que es mi opinión personal, respeto a quienes lo hacen.

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Consultamos a Adoptá un galgo en Argentina qué hacemos para ayudar a un galgo que acabamos de encontrar. Esto fue lo que nos dijeron:

Al encontrarlo hay que tratar de retenerlo, llevarlo a un veteriario y tenerlo aunque sea unos días hasta encontrarle un hogar de tránsito. Lamentablemente lo mas común es recibir mensajes diciendo que encontraron un galgo, pero que no pueden ni tenerlo, ni llevarlo a un veterinario ni nada. Falta todavía mucho para que la gente se anime a rescatar un animal en dificultad, pero por suerte de a poco son siempre mas los que se animan. En caso de conocer donde se realiza una carrera pueden realizar una denuncia en la fiscalía de la zona. 

Cualquier cosa te invitamos a contactarte con ellos a través de Facebook: https://www.facebook.com/adoptaungalgoenargentina/

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