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Texto escrito por Sara Berrino, mamá de Matilda

Hace ya 6 años cuando volví de viaje de Europa después de recibirme, habiendo conseguido dos de las cosas más importantes que quería hacer con mi vida, recién mudada a un departamento más grande, me puse en la búsqueda de aquello que me había faltado tanto desde que tuve que dejar ir a mi amada ovejero alemán 15 años atrás. Un perro.

Tenía en mente lo que quería. Quería adoptar un cachorro cruza, algo mediano de pelo largo. En ese momento visité páginas como la de Cascote un perro macanudo, que recién empezaba, y yo no tenía muy claro como uno se ponía en contacto con gente con cachorros en adopción. Así que ataque el tema como siempre, hablando con gente. Preguntando.

Un viernes a la tarde me llama al celular, un chico que trabajaba de cadete, diciendo que había ido a Retiro a dejar una encomienda y que vio este cachorro al que casi atropella un camión y que escucho que yo quería uno. Me preguntó si me lo podía traer porque estaba con la moto y no sabía que hacer. Le pregunté como era el cachorro y dijo “parece una cruza de salchicha”. Y bueno, era esta belleza de la foto —–>

 

—- > Matilda y yo no fuimos amor a primera vista. Dije que por supuesto, que me la trajera, que yo le encontraba un hogar. Como cualquiera que vea las fotos de Matilda sabe, la negra se compra a cualquiera y yo no soy inmune.

Matilda y yo desarrollamos una especie de simbiosis. Tenía que sacarla a pasear así que salíamos a la mañana antes de que yo me fuera a trabajar y los findes. Hacíamos 5km por día. Un día en Palermo, un perro asustó a Matilda que se había quedado atrás mío olfateando algo y Matilda, del susto, salió corriendo y cruzó avenida Libertador.

Los autos pararon, gracias a dios, y Matilda cruzó sin heridas. Pero para cuando yo logré seguirla, la había perdido de vista. La busqué una hora pero le perdí el rastro. Avisé a todos mis conocidos y mi hermana fue a mi depto en caso de que Matilda haya ido para allá. Pero eran casi 3km de distancia y mucha avenidas. Pero ahí estaba Matilda, esperándome en casa.

Había cruzado Libertador, Las Heras y Coronel Díaz y se había ido a casa.  Este final feliz igual me hizo percatarme de que necesitaba ayuda con los miedos de Matilda. Así que una amiga me recomendó Patita Patita.  Lo que fue increíble, en muchos sentidos. No solo el grupo humano es increíble y he hecho muchos de mis mejores amigos ahí, sino además mejoró mucho el entendimiento tácito que teníamos con Matilda. Pero, además de hacer de una perrita rescatada de la calle una verdadera compañera, que puedo llevar a cualquier lado, incluyendo sesiones de fotos, como las de Arquipets.

Por como se dan las cosas, alguien del grupo que sabía que dibujaba me pidió que dibujara a los perros del grupo para una remera para nosotros y eso empezó lo que se convirtió en una forma de vida que eventualmente me permitió mudarme a Londres.

Y cuando decidí mudarme a Londres, mi primer preocupación fue como traerme a Matilda. Llevo tiempo, planeamiento y dinero. Pero eventualmente logramos estar acá, no solo Matilda y yo, mi hermana y su perra Scout también.

Esa foto, en que está en el colchón antiolor abajo de la mesa, es su lugar favorito. Es un colchón de Arquipets que hice traer desde Argentina con mi papá porque ella lo adora. Es su refugio personal.

Tener un perro es muchas veces complicado: requiere dedicación y compromiso, pero las posibilidades de lo que dan a cambio, y todo el amor, no tienen ningún límite.

*Sara Berrino ahora es dibujante. Tiene una web donde podés acceder a sus dibujos. La mayoría de ellos tienen como protagonista a su perrita Matilda.

https://saraberrino.com/

 

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